La cocina marroquí no se entiende sin el sonido de los mercados, el aroma de las especias y sin todas esas recetas icónicas que la representan.
Pero más allá de los platos famosos —que también—, lo que de verdad convierte a la gastronomía marroquí en un tesoro es su filosofía: cocinar con tiempo, con intención y respeto absoluto por los ingredientes.
Y sí, hoy venimos a contarte siete secretos de la gastronomía marroquí 🤫
¡Ahí van!
#1 El arte de la gastronomía marroquí está en el tiempo
Cocinar en Marruecos no es un mero trámite, es casi un ritual. Cuando el fuego se enciende, no hay prisas que valgan.
La cebolla y las verduras deben pocharse lentamente, al igual que cocer las carnes, para que se deshagan solas.
Aquí no se busca inmediatez: se busca la mejor textura y el mejor sabor; y eso en el paladar se nota 🤤
No hay mejor forma de entenderlo que comiéndote un tajine que ha pasado horas en el fuego, se ha cocido con paciencia y te lo han servido bien caliente.

#2 Los ingredientes de calidad y de temporada son los protagonistas absolutos
En la base de toda la gastronomía marroquí vas a encontrarte productos sencillos: cebolla, ajo, tomate, zanahoria, calabacín, berenjena, garbanzos, almendras, ciruelas, pasas… todo lo que la tierra ofrece.
Pero espera, porque la magia está en cómo se combinan y en cómo se tratan 🥰
La cebolla, por ejemplo, es la reina: se sofríe, se confita, se carameliza. El limón se fermenta para dar un punto ácido y profundo y las aceitunas se añaden al final para dar un golpe de sabor.
Y luego están las carnes: cordero, pollo, ternera. No hay grandes filetes ni cortes sofisticados, sino guisos lentos, caldos espesos y bocados que se deshacen sin esfuerzo.
Uy, y el pan… ¡es sagrado!
Se amasa cada día y se hornea con mucho mimo. Es la cuchara del marroquí, sirve para mojar, raspar, empujar y llevarte una buena cantidad de comida a la boca.
En la gastronomía marroquí se podría decir que “no hay comida sin pan, ni pan que sobre” 😜
#3 Especias y más especias: el toque diferencial de la gastronomía marroquí
Si hay algo que define la cocina marroquí son sus especias.
Y no, no se trata de echarle picante. Aquí las especias también proporcionan dulzor, aromas y nuevos sabores que envuelven el plato sin robarle protagonismo.
El ras el hanout (lo mejor de la tienda) es la mezcla estrella. Puede llevar más de 20 ingredientes distintos como canela, comino, nuez moscada, clavo, pimienta negra, jengibre, cardamomo, cúrcuma…
Lo mejor es que en cada casa y restaurante tienen su propia versión 😮

#4 La técnica también importa
La forma de cocinar en Marruecos es tan importante como los ingredientes. No es lo mismo hacer un tajine que una sopa o un cuscús.
El tajine, por ejemplo, se cocina en su propio recipiente: una especie de cazuela de barro con tapa cónica. Esa cubierta ayuda a que los jugos se condensen y caigan de nuevo sobre el guiso, concentrando más el sabor.
El cuscús se cocina al vapor sobre un caldo que burbujea debajo. Nunca se hierve. Se remueve con las manos, se hidrata poco a poco y se airea. ¡Es casi un trabajo artesanal!
El resultado es un grano suelto y ligero que no se apelmaza.
Las sopas, como la harira, se cocinan en una olla profunda y se espesan con harina o legumbres.
Como ves, cada plato tiene su intríngulis 😌
#5 La gastronomía marroquí es un acto social
Comer en Marruecos no es solo llenarse el estómago, es sinónimo de sentarse en círculo, comer del mismo plato, usar las manos —la derecha— y mirar al otro.
Y aquí van un par de curiosidades:
- Siempre se le ofrece al visitante el mejor bocado
- Se repite sin que te lo pidan ni ofrezcan
- La comida se acompaña con té y buena conversación
Parece que estás de suerte con la gastronomía de Marruecos, ¿no?

#6 El té es el gran protagonista de la gastronomía
Te acabamos de adelantar que aquí la comida se acompaña con té, pero no solo eso, puedes tomarlo a cualquier hora, con o sin acompañar alimentos.
No es una bebida, es un símbolo.
Se sirve desde lo alto, se endulza mucho —muchísimo— y se toma varias veces al día.
El té de menta es el más típico, pero hay muchas variantes con hierbas locales que también debes probar 😋
Ah, y si te ofrecen uno… ¡no lo rechaces! Si lo haces estarás siendo un maleducado.
#7 No hay discusión entre lo dulce y lo salado H2
Una de las particularidades más llamativas de la cocina marroquí es la combinación de sabores.
Aquí puedes encontrarte platos salados que llevan un toque dulce y viceversa.
Es normal encontrar tajines con ciruelas pasas, cuscús con almendras y pasas, carnes que se cocinan con miel, canela o fruta seca.
Y ojo, que ese juego de contrastes no es casual: es una herencia de siglos de intercambios culturales, desde Al-Ándalus hasta el África subsahariana.
Si te atreves a probar todos los platillos típicos de Marruecos, descubrirás que el dulzor equilibra la grasa, la fruta potencia las carnes y el resultado en boca es simplemente espectacular 🤩

Comer en Marruecos es un viaje en sí mismo
Después de todo este viaje por las curiosidades y características de la gastronomía marroquí es normal que tengas hambre.
Por eso, en Marruecos Fantástico te animamos a que hagas un viaje por los rincones más auténticos del país, donde podrás probar platos cocinados por los propios locales y charlar con ellos como si fueras uno más.
Si pensar en organizarlo todo te da bajón, no te preocupes: nosotros nos encargamos de todo 🫶
Tú céntrate en disfrutar de cada bocado de la gastronomía marroquí con este viaje organizado a Marruecos. ¡Te va a encantar!